El turismo mal gestionado puede dañar los mismos destinos que venimos a conocer. Pero cuando se hace bien, el turismo es una de las herramientas más poderosas para el desarrollo económico local y la preservación cultural. Aquí te contamos cómo ser parte del cambio positivo.
Elige operadores locales
La primera y más importante decisión es contratar tours con operadores locales, no con grandes multinacionales que envían las ganancias fuera del país. Un operador local emplea guías de la comunidad, usa transporte y hospedaje locales, y compra insumos en el mercado cercano.
Respeta los límites de los parques
Los parques nacionales de Latinoamérica implementan sistemas de cupos precisamente para proteger los ecosistemas. No intentes saltarte las reservas o ingresar por rutas no habilitadas.
Reduce el plástico
Lleva tu botella reutilizable. En muchos destinos de Atacama, Patagonia o la selva amazónica, el plástico es un problema grave porque los sistemas de recolección de residuos son precarios o inexistentes.
Compra artesanía directa
Cuando compras artesanía directamente al artesano o en mercados de productores locales, el 100% del valor queda en la comunidad. Evita los souvenirs industriales de las tiendas de aeropuerto.
Aprende algunas palabras del idioma local
En comunidades indígenas del Altiplano, los Andes o la Amazonía, el idioma local puede ser el quechua, el aymara, o el mapudungún. Un simple saludo en el idioma nativo genera una conexión humana que el inglés o español no siempre logra.
El turismo regenerativo: el siguiente paso
El turismo regenerativo va más allá de "no causar daño". Busca dejar el destino mejor de lo que lo encontraste: participando en reforestaciones, apoyando proyectos de educación, o simplemente contando en redes sociales la historia del operador local que te atendió tan bien.